28 de agosto de 2018

Los seguros y la letra pequeña

Los seguros y la letra pequeñaExaminar la letra pequeña del seguro puede ayudarte a ahorrar dinero, así como muchos disgustos, tanto con este como con otros productos y servicios. Las pólizas tienen un Condicionado General y otro apartado llamado Condiciones Particulares. Es en el Condicionado General donde suele estar la letra pequeña, pueden surgir problemas de interpretación y donde brotan los conflictos entre la aseguradora y el cliente.

En primer lugar, se debe tener en cuenta qué es un seguro. Se trata de un producto complejo, que ha de ser analizado detenidamente antes de ser contratado. De esta forma, el cliente quedará satisfecho y podrá comprobar que cualquier incidencia que pueda afectarle -a él, a su familia o a su patrimonio- está contemplada y cubierta en la póliza.

Europa impone nuevas normas en el seguro

Desde hace algunos años, en Europa contamos con la Directiva de Mediación de Seguros, más conocida como IMD. Este órgano pretende mejorar la venta de pólizas mediante la introducción de requisitos de información estandarizada. De esta manera, se dificulta el uso de las informaciones engañosas y la letra pequeña.

Así, antes de firmar un seguroel cliente debe ser informado correctamente, con un lenguaje fácil que le haga entender qué producto ha contratado. Esa información debe incluir sus derechos y obligaciones, los riesgos cubiertos y excluidos en la póliza, las modalidades de pago y las primas.

Asimismo, la norma establece que cuando un seguro se venda como parte de un paquete, junto a otros servicios o productos, debe darse la oportunidad al usuario de comprarlos por separado o en bloque. Es decir, es obligatorio dar la oportunidad al cliente de contratar en función de sus necesidades. Igualmente, el asegurado deberá recibir información clara sobre las primas, el precio y el riesgo de cada uno por separado.

Siniestro total del coche: así funciona la letra pequeña

Si has tenido un accidente y el vehículo es declarado siniestro total, la compañía probablemente deba indemnizarte. Es, llegados a este punto, donde se comprueba la importancia de la letra pequeña. Por ello es de vital importancia leer bien las condiciones del seguro antes de contratarlo.

Puede ser, por ejemplo, que tu seguro regule que la indemnización por siniestro total del vehículo se calcule por el valor de nuevo. Esto significa que la compañía te pagará lo mismo que cuesta el vehículo, con las mismas características que el tuyo. Esta suma incluirá todos los impuestos -IVA, matriculación, etc.- y los accesorios no de serie, siempre y cuando los tengas declarados en la póliza.

Así, si es valor a nuevo, pueden darse dos situaciones: que la compañía te entregue otro coche o que te abone el dinero equivalente. Aunque muchas compañías no suelen informar de esto, siempre existe la opción de decantarse por cobrar el dinero. No obstante, la valoración de siniestro total varía en función de la antigüedad del coche. Lo normal es que en el primer año se valore a nuevo y, a partir del quinto año, se fije el valor venal. No obstante, hay excepciones. Las mayores diferencias entre una compañía y otra se dan en la valoración de vehículos que tienen entre dos y cuatro años.

Igualmente, puede darse la situación de que en la póliza se estipule que se indemnizará con el valor de mercado o valor de reposición. La cantidad que pagará la aseguradora dependerá, por tanto, del valor que tenga el coche -con las mismas características y antigüedad-. Se incluirán los accesorios no de serie siempre que estuviesen declarados en el seguro.

Una tercera opción es que tu seguro decrete que se te indemnizará por el valor venal. Se trata del valor que tiene el vehículo, con las mismas características y antigüedad -incluidos los accesorios no de serie siempre que estuviesen declarados en la póliza-, si se vendiera en el mercado justo antes del siniestroAunque parezca lo mismo que el valor de mercado, no lo es. Supone entre un 20% y un 30% menos.

Puede ocurrir también que tu compañía utilice el valor venal mejorado. En este caso, es aconsejable que compruebas en qué situaciones se aplica este valor. Por ejemplo, puede darse el caso de que una aseguradora aplique el valor a nuevo en caso de incendio, mientras que opte por el valor venal en daños propios o robo.

Para saber cuál es el valor que aparece en tu póliza debes acudir a las Condiciones Particulares. Debes tener en cuenta también que la valoración de siniestro total varía en función de la antigüedad del coche.

Hogar: el seguro no cubre la negligencia del cliente

La letra pequeña está presente en todos los seguros. Por ejemplo, es muy habitual en las pólizas de hogar. Los asegurados suelen no saber cuáles son las limitaciones y exclusiones del producto contratado. Dentro de las exclusiones es muy común, por ejemplo, que una compañía no cubra un siniestro que ha sido ocasionado por una negligencia del asegurado.

Debes tener en cuenta que cada aseguradora interpretará las coberturas de la manera que crea conveniente. Por ejemplo, una puede hacerse cargo del coste de cambiar una cerradura si ha sido forzada, mientras que otras la sustituirán únicamente en caso de pérdida o robo de las llaves. Por ello es fundamental no contratar un producto sin antes haber leído detenidamente sus condiciones, coberturas, limitaciones y exclusiones.

Vida: el seguro no cubre los deportes de riesgo y correr puede serlo

Puede ocurrir que una persona aficionada a participar en carreras populares se lesione y al examinar con atención las condiciones de su seguro de Vida se encuentre con la sorpresa de que este no se hace cargo de situaciones provocadas por la práctica de deportes de riesgo. ¿Es correr un deporte de riesgo? Para algunas aseguradoras sí, no importa que sea una carrera popular. O que la carrera sea en bicicleta.

Por motivos como este es tan importante leer bien las condiciones de la póliza antes de firmar. Muchas compañías sí incluyen las lesiones en la práctica de deportes, siempre que no sea de forma profesional y no entrañe riesgo como, por ejemplo, el esquí.

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